Danza de Tijeras

Por: Julio Sánchez García

Hace una semana di una charla sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial y toque rápidamente el tema de la Danza de Tijeras. Me quede con ganas de investigar un poco más sobre el tema y encontré algunos datos interesantes.

Primero, diferentes estudiosos indican que el posible origen de esta danza se encuentra en el denominado «Taky Onkoy» o enfermedad del canto y la danza (Millones 2007). Esta danza suponía la posesión de las personas y la reencarnación de las huacas en los danzantes  como una forma de reafirmar en las religiones prehispánicas. Sin embargo, para Manuel Arce Sotelo el uso de instrumentos occidentales, como el arpa y el violín, está en contradicción con la prédica del Taky Onkoy que rechazaba todo contacto con la cultura de los invasores. El danzante de tijeras, más bien, estaría relacionado con los rituales propiciatorios de la fertilidad agrícola. Por su parte, para José María Arguedas “El danzante de tijeras fue introducido al Perú por los españoles”. En el siglo XIX la danza de tijeras fue representada en una acuarela de 1835 atribuida a Pancho Fierro que presenta a dos parejas de danzantes, acompañados por tres músicos que tocan el arpa, el violín y la quena. Esto podría estarnos indicando que su difusión en la costa central peruana por indios migrantes es muy antigua.

La danza de tijeras, 1835 (acuarela atribuida a Pancho Fierro, Lima 1809-1870). En Arce (2006: 43-58)
Cuadrillas en Pasacalle (en primer plano el danzaq Misti y el niño-danzaq Accaymarca). En Arce (2006: 43-58)
La danza de tijera es originaria de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica y el norte de Arequipa. Este ritual consiste en una coreografía llamada antipanakuy, competencia que se realiza entre dos tríos o más, conformado por un violinista, un arpista y el danzante (danzaq). Los danzantes son siempre hombres, excepto en Huancavelica durante la Pascua y la Bajada de Reyes. En la región chanca, según Arce Sotelo, la danza “es bailada de mediados de abril a comienzos de noviembre, es decir, durante la estación seca y hasta antes de las primeras precipitaciones. Este período corresponde a etapas importantes del ciclo agrícola: cosechas y siegas (de marzo a abril), descanso de la tierra e inicios del año agrícola (agosto) y siembras (de setiembre a noviembre)”. En la puesta en escena de la danza encontramos, además del baile, otras expresiones artísticas como música tocada por el dúo de intérpretes (violín y arpa), representaciones coreográficas, actos de faquirismo y rituales vinculados a la Pachamama.
El danzante no usa exactamente tijeras, sino dos láminas de acero que tienen una de sus extremidades en forma curvada. Estas láminas son independientes y no las sujeta ningún remache ni eje. Este instrumento se sostiene en la mano derecha, con la palma dirigida hacia arriba y el sonido es logrado por la agitación de las láminas. Se usa un guante porque da más resonancia al sonido de las “tijeras” que se deslizan y entrechocan con más ligereza sobre la lana que sobre la piel. El sonido metálico de las “tijeras” sigue exactamente el ritmo de la melodía ejecutada por los instrumentos de cuerda. Por su parte, la vestimenta de los danzantes es impresionante por sus colores, los bordados y ornamentos. El sombrero pesa entre 5 y 6 kilos y está profusamente adornado; lleva bordado el nombre del artista. El danzante usa una camisa, un chaleco y un pantalón que termina en blondas. Además del entrenamiento corporal, los danzantes reciben formación espiritual pues es un mediador entre los hombres y las divinidades, debe conocer los secretos de la naturaleza, la veneración de los wamanis, apus y la Pachamama. El danzante antiguo podía curar enfermedades y predecir el futuro de sus comunidades.
Además del danzaq y los músicos, participa en el ritual un capataz o contramaizo que es la persona encargada de la seguridad de los danzantes de su protección contra actos de brujería. Se le reconoce por su látigo y acompaña los desplazamientos de las cuadrillas durante las fiestas. En Ayacucho los intérpretes más connotados pertenecen al departamento de Lucanas. La revalorización de las danzas de tijeras y en particular del violinista Máximo Damián se debe a José María Arguedas. En su libro «El zorro de arriba y el zorro de abajo», Arguedas señaló como su última voluntad que Máximo Damián ejecutara una pieza de violín y se bailara la danza de tijeras. Desde mediados del siglo XX, esta danza ha interesado a un público urbano e internacional. Entre otros, sobresalen el danzante Picaflor, Qori Sisicha y Escorpión.
El primer grupo de danzantes de tijeras llegó, entre 1945 y 1960, a Ica y Lima. En los años de mayor violencia política, 1980-1993, Lima fue el refugio de las danzas de tijeras, así como de otras tradiciones musicales andinas. Debido al estado de emergencia, se prohibieron la realización de muchas fiestas patronales que pasaron a celebrarse en la capital. También afectó las tradiciones musicales, el desplazamiento de pueblos y comunidades enteras hacia Lima. Muchos danzaq que viven en la capital son contratados para las fiestas patronales en Ayacucho y retornan a los pueblos y comunidades donde sí pueden realizar los rituales asociados a las divinidades tutelares. Muchas modificaciones de la coreografía de la danza de tijeras se produjeron en los escenarios de los teatros, hoteles de lujo o peñas, orientados al público limeño y turístico. 
El Instituto Nacional de Cultura del Perú (INC) reconoció la Danza de Tijeras como Patrimonio Cultural de la Nación en el año 1995, y el 16 de noviembre de 2010 fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Documental: LA DANZA DE TIJERAS, APURIMAC MEMORIA Y RETORNO
https://www.youtube.com/watch?v=AkS41Y_qaUA

Documental ATIPANAKUY – LA DANZA DE LAS TIJERAS
https://www.youtube.com/watch?v=Cwudw8lidw4

Referencias bibliográficas
Vivanco G. Alejandro (1976). «La danza de las tijeras y la presencia de lo mágico religioso a través del «Wamani» y el «Waniku». Editorial San Marcos. Nº 16. pp.- 39-64.
Arce Sotelo, Manuel (2006). «La danza de tijeras y el violín de Lucanas. Fondo Editorial PUCP (Instituto de Etnomusicología), IFEA.
Arguedas, José María (1990). «El zorro de arriba y el zorro de abajo». ALLCA XX/Ediciones UNESCO, Colección Archivos, 14, Madrid.
Millones, Luis, Comp (2007) Taky Oncoy: De la enfermedad del canto a la epidemia. Fuentes para el estudio de la Colonia IV. Centro de Investigaciones Barros Arana, DIBAM.

Webs y blogs de consulta
http://www.unesco.org/culture/ich/es/RL/la-danza-de-las-tijeras-00391
http://elcomercio.pe/peru/lima/danza-tijeras-fue-declarada-patrimonio-inmaterial-unesco-noticia-669845
http://peruviandances.blogspot.pe/2009/11/la-danza-de-las-tijeras.html
http://www.peruredes.com/Folk/dtijeras.htm
http://www.danzadelastijeras.org/index.htm
https://redaccion.lamula.pe/2016/04/29/44-anos-de-qori-sisicha-un-dia-de-danza-de-tijeras-toros-fiesta-musica-y-magia/nayoaragon/

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