¿QUE ES LA ARQUEOLOGÍA?

La arqueología es la disciplina científica que estudia a la cultura humana a través de la recuperación, documentación, análisis e interpretación de las evidencias materiales (cultura material) y su relación con el medio ambiente (paisaje).

La labor del arqueólogo puede compararse con la de un policía. Al iniciar sus pesquisas, ambos profesionales se hacen las mismas preguntas básicas: ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? y ¿por quienes? El oficial de policía pretende resolver un delito a través del análisis cuidadoso de las evidencias que deja el infractor en la escena del crimen, para lo cual ha desarrollado su propio método: interroga testigos, registra el lugar de los hechos, realiza diversos tipos de peritajes, etc. Asimismo, el arqueólogo investiga sobre el tiempo, lugar y causas que llevaron al origen, desarrollo y desaparición de las antiguas sociedades o culturas, las que son protagonistas de sus investigaciones.

Los métodos de investigación están constituidos por la Prospección y la Excavación Científica. Mediante la primera se realizan recorridos en áreas específicas con el fin de reconocer e identificar vestigios visibles apreciables. La excavación pretende recuperar aquellas asociaciones que forman los contextos a investigar. La manera metódica y paciente de este procedimiento, que tiene al registro como parte fundamental del mismo (dibujos, fotos, medidas, etc.), permite recuperar todos los objetos correspondientes al área excavada y reconstruir en el laboratorio su disposición original al momento de ser hallados. De esta manera, cada uno de los objetos recuperados constituye un dato. Sólo su recuperación controlada, de acuerdo a los puntos señalados, garantiza su posterior y correcta interpretación.

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LOS PRINCIPIOS DE LA INTERPRETACIÓN ARQUEOLÓGICA

Para poder recuperar la información contenida en los restos materiales, el arqueólogo debe considerar tres principios básicos:

Estratigrafía: Según este principio de superposición de capas naturales o artificiales (también llamados estratos), nos indican que la capa que está más abajo se formó primero y, por lo tanto, que es más antigua; mientras que la capa que está encima se formó luego y por lo tanto resulta ser más reciente. Con ayuda de este principio, el arqueólogo ordena en el tiempo (cronología) el material cultural recuperado de cada estrato o capa, es decir, de lo más antiguo a lo más reciente.

Asociación: Por este principio el arqueólogo debe saber identificar las relaciones entre los objetos y artefactos que encuentra durante la excavación científica. Por ejemplo si fueron depositados juntos como parte del ajuar funerario de un individuo. Este principio es muy importante al momento de definir eventos específicos de la actividad humana: una sepultura, un grupo de ofrendas, un fogón, el taller de un artesano, etc. El concepto de contexto está estrechamente ligado a este principio.

Recurrencia: Este principio trata de establecer si las relaciones identificadas por el principio de Asociación se repiten de manera regular en un tiempo y en un espacio determinado. Si esto es así, estaríamos ante la manifestación material de una conducta social definida y diferenciable de otras; es decir, frente a una característica o patrón cultural de una sociedad particular. De esta manera, resulta fácil para el arqueólogo diferenciar los entierros de la cultura Mochica de los Nasca, debido no sólo a que estas culturas estaban separadas por el espacio, sino porque además cada una sepultaba a sus pobladores de diferentes formas, de acuerdo a los ritos propios de sus creencias religiosas.

Friso policromo, Huaca Cao, Complejo Arqueológico El Brujo

BIBLIOGRAFIA DE REFERENCIA

Bianchi, R. (1982). Introducción a la arqueología. Madrid: AKAL. 

Domingo, I., Burke, H. y Smith, C. (2007), Manual de campo del arqueólogo, Barcelona: Ediciones Akal. 

Gamble, C. (2002), Arqueología Básica, Barcelona: Ediciones Ariel. 

Lumbreras, L. G. (2005), Arqueología y Sociedad. Enrique González Carré y Carlos Del Águila (editores), Instituto de Estudios Peruanos, Lima. 

Renfrew, C. y Bahn, P. (1993), Arqueología: teorías, métodos y práctica, Madrid: Ediciones Akal.

 

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